La Promesa – Miércoles 7 de enero: Lorenzo amenaza a Alonso y el palacio entra en zona de guerra
El capítulo del miércoles 7 de enero de La Promesa marca un antes y un después en el delicado equilibrio de poder dentro del palacio. Las tensiones acumuladas estallan, las alianzas se resquebrajan y viejas rivalidades resurgen con más fuerza que nunca. En el centro del huracán se encuentra Curro, cuya sola presencia continúa provocando incomodidad, rechazo y movimientos estratégicos que amenazan con cambiar el destino de todos.
Curro, un problema imposible de ignorar
Desde su llegada, Curro no ha logrado integrarse sin levantar ampollas. Su presencia entre los caballeros sigue siendo motivo de murmullo, incomodidad y abierta hostilidad. Para Margarita, la situación resulta especialmente ofensiva. Verlo desempeñando funciones propias de un simple sirviente no solo hiere su orgullo, sino que atenta directamente contra la idea de jerarquía y orden que siempre ha defendido.
La incomodidad de Margarita no pasa desapercibida. Santos, siempre atento a los gestos y silencios del palacio, detecta de inmediato su malestar y no duda en comentarlo con Teresa. La ama de llaves, consciente del clima inflamable que se respira, recomienda prudencia. Sin embargo, Santos aprovecha la ocasión para volver a recriminarle su actitud desde que asumió su nuevo cargo, dejando claro que los cambios recientes en la organización interna no han sido bien recibidos por todos.
Una petición que desata la tormenta
Mientras tanto, en los despachos nobles, Alonso se ve obligado a comunicarle a Lorenzo una noticia que enciende la mecha del conflicto: Curro ha solicitado formalmente un nuevo cargo dentro de La Promesa. La petición, lejos de ser un simple trámite, es interpretada por el capitán como una provocación directa.
Para Lorenzo, la idea de concederle privilegios a Curro es absolutamente inaceptable. No solo cuestiona la autoridad establecida, sino que amenaza con alterar un orden que él considera sagrado. La reacción del capitán es inmediata y contundente: lejos de buscar una solución conciliadora, lanza una advertencia que lo cambia todo.
Lorenzo amenaza con acudir al duque de Carvajal y Cifuentes si Curro recibe cualquier tipo de trato favorable. Una jugada peligrosa que coloca a Alonso en una posición extremadamente delicada. El marqués se enfrenta ahora a una disyuntiva imposible: ceder a la presión de Lorenzo o arriesgarse a que el conflicto escale a instancias superiores, con consecuencias imprevisibles para el futuro del palacio.
Manuel se adelanta a Leocadia
En paralelo, Manuel demuestra que no está dispuesto a ser un espectador pasivo. Consciente de la naturaleza calculadora y audaz de Leocadia, empieza a anticiparse a sus posibles movimientos. Sabe que la señora de Figueroa no permanecerá de brazos cruzados ante el caos que se avecina.
Por ello, Manuel comienza a trazar un plan cuidadosamente diseñado para neutralizar cualquier ataque que pueda surgir desde su bando. Cada decisión, cada conversación, está medida al milímetro. La guerra aún no ha comenzado abiertamente, pero los preparativos están en marcha y todos parecen ser conscientes de que el siguiente movimiento podría ser decisivo.
María Fernández, frente a la verdad
Lejos de los juegos de poder, María Fernández se enfrenta a una batalla mucho más íntima y personal. Ha llegado al límite de sus silencios y toma una decisión trascendental: decirle toda la verdad a Carlo.
Para ello, lo invita a un paseo por el pueblo, un encuentro aparentemente inocente en el que Carlo no sospecha que su vida está a punto de cambiar para siempre. María sabe que lo que va a revelar no tendrá marcha atrás. El peso de la confesión, la incertidumbre sobre la reacción de Carlo y el miedo a las consecuencias la acompañan en cada paso.
Este momento promete ser uno de los más emotivos del episodio, un punto de inflexión que podría redefinir por completo su relación.
Margarita observa… y no olvida
Mientras tanto, Margarita comienza a notar algo que no le gusta en absoluto: la creciente cercanía entre Martina y Adriano. Aunque la joven intenta disimular, la mirada atenta de su madre no deja escapar ningún detalle. Gestos, silencios, miradas prolongadas… todo es analizado con precisión quirúrgica.
Margarita aún no interviene, pero su intuición le dice que esa relación esconde más de lo que aparenta. Y cuando Margarita sospecha, rara vez se equivoca.
Vera y Teresa, un silencio que pesa
En el servicio, las tensiones tampoco dan tregua. Vera vuelve a confrontar a Teresa por lo sucedido con López. Necesita respuestas, explicaciones, una verdad que Teresa se niega a revelar. Firme en su postura, la ama de llaves decide guardar silencio, aun sabiendo que ese mutismo está fracturando confianzas y alimentando resentimientos.
El silencio de Teresa no es casual. Es una decisión consciente, calculada, pero que amenaza con tener consecuencias devastadoras dentro del servicio.
El choque final: Lorenzo contra Alonso
El episodio culmina con el enfrentamiento más esperado y más temido: Lorenzo y Alonso cara a cara, discutiendo sin filtros el futuro de Curro. Ya no hay espacio para medias tintas ni diplomacias. Las palabras se convierten en armas y cada frase pronunciada tiene el peso de una sentencia.
Este choque no solo definirá el destino de Curro, sino que marcará el rumbo de todos los habitantes del palacio. Las lealtades se pondrán a prueba, las jerarquías podrían romperse y el frágil equilibrio que sostiene La Promesa amenaza con derrumbarse.
Un capítulo decisivo
El capítulo 749 de La Promesa no es un episodio más. Es una pieza clave en el tablero de la serie, donde cada personaje mueve ficha y deja claras sus intenciones. Amenazas, confesiones, estrategias y silencios se entrelazan en una trama cargada de tensión que anuncia tiempos aún más turbulentos.
Nada volverá a ser igual después de este miércoles. Porque cuando las amenazas salen a la luz, ya no hay vuelta atrás.
