‘La Promesa’: Curro exige volver a la planta noble y declara la guerra a las humillaciones

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Los próximos capítulos de La Promesa llegan cargados de pólvora emocional, heridas abiertas y un desafío que cambiará la vida de todos en el palacio: Curro ya no acepta vivir escondido ni como criado. Tras una semana marcada por el disparo a Alonso, la tensión con Ángela y la presión de Leocadia, el joven toma una decisión definitiva: exige recuperar su lugar en la planta noble… y con él, su dignidad.

La ficción diaria de La 1 vuelve a demostrar que nada permanece bajo control en el Marquesado. Amores prohibidos, secretos de sangre, luchas de poder y venganzas personales estallan al mismo tiempo, arrastrando a personajes que ya no pueden fingir obediencia.


🔥 Curro rompe el cerco: del bosque al corazón del palacio

El punto de inflexión llega tras la noche en la cabaña, convertida en auténtico escenario de guerra emocional. Perseguido, acorralado y armado, Curro vive una tensión insoportable que culmina en un disparo que hiere a Alonso. No hay vuelta atrás: la línea ya fue cruzada.

Curro regresa al palacio, pero no lo hace como fugitivo arrepentido, sino como heredero que reclama lo que cree suyo.

Su mensaje es nítido:

  • se acabó el destierro al servicio
  • se acabó ser tratado como vergüenza familiar
  • se acabó el silencio impuesto

Curro mira a los ojos a Alonso, enfrenta la frialdad de Leocadia y, ante el murmullo de la casa entera, lanza su exigencia:

“Vuelvo a la planta noble. Vuelvo como Luján. Vuelvo sin agachar la cabeza”.

El palacio se divide inmediatamente. Lo que parecía una imposición disciplinaria se convierte en una batalla de poder. La planta noble ya no es solo un piso: es un territorio simbólico. Volver significa ser reconocido como hijo, como heredero y como igual.


💔 Curro y Ángela: amor prohibido, amor innegociable

Si algo incendia los ánimos es que Curro no regresa solo.

Ángela vuelve a su lado.

Lo hace más firme que nunca, sin la timidez de antes, y convierte su amor en declaración pública: ya no acepta ser tratada como moneda de cambio ni como prisionera de conveniencia.

Su frase resuena como un latigazo:

“No vuelvo como niña. No vuelvo como prisionera. Vuelvo porque es mi vida”.

El odio de Leocadia se vuelve personal. Para ella, el romance entre los jóvenes no es solo desobediencia: es una afrenta directa a su control. Y, como siempre en La Promesa, el amor se paga caro.

Pero esta vez, Curro no retrocede.
Y Ángela tampoco.

El amor se vuelve bandera… y también blanco.


⚔️ Alonso, entre la herida y la culpa

El disparo no solo hiere el hombro de Alonso: hiere todo lo que creía saber como padre y como marqués.

La herida física se convierte en símbolo de algo más profundo:

  • perdió autoridad sobre Curro
  • perdió la fe ciega de su hijo
  • perdió el dominio sobre su hogar

Alonso, por primera vez en mucho tiempo, muestra grietas. Su figura de patriarca imperturbable se resquebraja. Entre el dolor, confiesa cansancio y hartazgo ante las manipulaciones internas del palacio.

Su relación con Curro se balancea peligrosamente entre amor, decepción y miedo a perderlo para siempre. El disparo los separa… pero también los obliga a mirarse sin máscaras.


🐍 Leocadia, acorralada y más peligrosa que nunca

Frente a Curro, Ángela y Manuel, Leocadia ya no logra ocultar el veneno. Sus maniobras quedan al descubierto: encierros, presiones, mentiras y una mano invisible que lo contamina todo.

Por primera vez, se le planta cara públicamente.

Se la llama por lo que es: manipuladora.

Margarita le asesta el golpe más devastador, sin elevar la voz:

“Eres una copia patética de Cruz”.

No es solo una ofensa. Es una condena. La comparación que más teme.
Leocadia comprende que está perdiendo terreno… y cuando pierde poder, muerde.

Su guerra personal no ha terminado.

Apenas empieza.


🌫️ Manuel: la rebelión del heredero cansado

La figura de Manuel se transforma silenciosamente. Empujado por la presión económica, la sombra de Don Luis y las intrigas de Leocadia, el joven marqués empieza a trazar su propia ruta.

Guiado por Enora, comprende que seguir las reglas solo lo asfixia.
Decide arriesgar.

Decide negociar a espaldas del poder establecido.

Y, sobre todo, decide no abandonar a Curro ni a Ángela, aun cuando eso lo enfrente a su propia familia. El abrazo entre los hermanos marca uno de los momentos más humanos de la semana: se eligen el uno al otro por encima del peso del apellido.


🕯️ Martina entre dos mundos: promesa o deseo

Martina avanza hacia el matrimonio con Jacobo… pero su corazón no obedece.

La joven vive atrapada en un triángulo devastador:

  • el deber: Jacobo
  • el deseo: Adriano
  • el miedo: ella misma

Jacobo comienza a sospechar la distancia y, con una lucidez inesperada, lanza la pregunta que la desarma:

“No quiero casarme con un fantasma”.

Martina calla… y el silencio lo dice todo.


👶 María Fernández y el secreto que lo cambia todo

En las cocinas se libra otra batalla igual de intensa: la íntima.

María Fernández confirma su embarazo y toma la decisión más peligrosa: callarlo. Su temor no es solo al futuro, sino a ser amada por obligación.

Entre Carlo y Samuel, el triángulo se tiñe de culpa, protección y decisiones que marcarán destinos.

El regreso de Carlo al palacio bajo la supervisión de Santos promete nuevos choques y viejas heridas reabiertas.


⚠️ La Promesa en pie de guerra

La semana deja una conclusión demoledora:

Nadie volverá a ser el mismo.

  • Curro exige volver a la planta noble
  • Ángela se niega a ser prisionera
  • Alonso lucha entre amor y orgullo
  • Leocadia prepara contraataque
  • Manuel se rebela contra el control
  • Martina se enfrenta a su corazón
  • María debe decidir entre verdad y miedo

La Promesa ya no es solo una casa noble.

Es un campo de batalla emocional.

Y esta vez, los que siempre obedecieron son los que comienzan a mandar.